Artículos de interésPublicaciones

Poeta Pedro Blas cuestiona a la fundación Gimaní-Cultral

Cartagena, mayo 21 de 2020.

Señores

GIMANÍ CULTURAL

Ciudad.

Esta carta no tiene propósito diferente al de exigir respeto para mi persona y recordar cual ha sido mi lucha desde el arte por mi barrio nativo. Soy fundador de Gimaní Cultural y desde siempre un ser comprometido con el proceso que iniciamos hace más de 30 años buscando rescatar tradiciones festivas de la ciudad que se estaban perdiendo bajo un manto de olvido, empujado por quienes han negado o tergiversado a través del tiempo el aporte negro a la cultura cartagenera.

También nos movía enfrentar desde la barriada una amenaza de despojo, de desalojar a ese cartagenero nativo que habitaba por tradición generacional el centro histórico. Desde aquellos días ya se va dando comienzo a la desaparición,  sin saber por parte de quién, mutilándole al terruño de Cartagena su vivencialidad del ocaso al alba, hasta ocasionar sentencia mortecina a la estética visual tanto al barrio Santa Catalina de Alejandría o centro Histórico, como al intramuros Sandiego, dejándoles a los dos  gélido mausoleo, tumba caminada.

Fue cuando desde mi poética bauticé a Getsemaní como Bastión de Resistencia Cultural que debía enfrentar aquel despojo que aún se vive en mi barrio sagrado

Puse mi nombre y mi obra literaria al servicio de ese empeño desde el momento en que se inició el proceso –Gimaní— sin pedir nada a cambio pero con el tiempo he visto la ruindad con que se me ha tratado.

Siento decirlo pero Gimaní Cultural está desnaturalizado. Ya no es aquel cúmulo de sueños espirituales y culturales que nos movieron al principio y por algunos años sino una penosa organización movida por el chisme, el lleva y trae, el individualismo y los intereses mezquinos. El presidente de esta organización, Miguel Caballero,  debería entregar para conocimiento general un listado donde se establezca con exactitud qué recursos económicos públicos se han recibido y cuál ha sido su destino. Así permitiría algo de claridad en esos menesteres porque al fin y al cabo es un derecho ciudadano. También se sabría si los enredos de Gimaní Cultural los genera un solo individuo o por el contrario es un asunto del colectivo que lo compone. Es hora de saberlo. También quisiera saber los propósitos de encuentros con funcionarios públicos del orden nacional a quienes se agasajaba en Cartagena utilizando mi prestigio poético como gancho.

Lo último en  cuestión de ultraje contra mi persona tuvo que ver con una entrevista virtual para el cuerpo periodístico de la Alcaldía que cubría una programación del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena -IPCC-, cuando sostuve que muchas organizaciones están usufructuando el nombre del barrio Getsemaní para propio beneficio.

Después, en debate público virtual del Concejo de Cartagena sobre Patrimonio, se exteriorizó una pugna entre Miguel Caballero, cuestionado presidente de Gimaní Cultural y el cineasta Haroldo Rodríguez Osorio, donde con tonalidad de palabras de parte y parte, Rodríguez le enfatizó a Caballero lo siguiente: «conmigo no van a jugar ni tú, ni ninguno de ustedes, como de manera vil han venido pisoteando el respeto al poeta Pedro Blas…»

Miguel Caballero, con el ánimo de menospreciar y reducir la validez de mi pronunciamiento a los periodistas de la alcaldía, expandiendo venenosa hiel en la cobarde manera de esquivar a partir del chisme, muy propio de chumbera de solar, dijo que Pedro Blas «se deja conducir…» en materia de ataque contra él por parte de Haroldo Rodríguez Osorio.

Ese proceder de baja laya no persigue otra cosa que aumentar el usual irrespeto y desconsideración que de vieja data viene haciendo este señor a nombre de Gimaní Cultural contra mi persona.

Puedo advertir que jamás he necesitado de terceras personas. Y si Haroldo Rodríguez estuvo expresando aquello, ha de ser porque no solo él se ha enterado de esta oprobiosa situación que ya es de conocimiento público.

Les estoy exigiendo tanto a Miguel Caballero como a quienes desde la organización Gimaní Cultural han ultrajado mi nombre, no intentar reincidir en su acostumbrado irrespeto, abuso y desconsideración en contra de quién no ha hecho otra cosa que luchar por su barrio para darle un aliento permanente en su condición de Bastión de Resistencia Cultural, como lo he llamado desde mi emocionada creación poética.

Pedro Blas Julio Romero.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *